Importancia estratégica del sector turístico

Oscar René Martínez

Doctorando en Ciencias de Gestión de la Universidad Nacional de Colombia. Magister en Análisis de Problemas Económicos, Políticos e Internacionales Contemporáneos, Especialista en Derechos Humanos, Profesional en Comercio Internacional. Decano Facultad de Ciencias Económicas Administrativas y Contables de la Universidad Autónoma de Colombia

El mundo experimenta continuos cambios en el orden económico, político e internacional. Pasamos por acontecimientos históricos como la reestructuración soviética de 1985, la caída de Europa Oriental, la Reunificación Alemana, la Guerra del Golfo Pérsico, la caída de las Torres Gemelas y la inestabilidad política en la mayoría de los países del Magreb Árabe. Por otra parte, el impacto producido por el fenómeno de la globalización y la internacionalización de las economías se ha sentido en todas las regiones del mundo, forzando a sus organizaciones a adoptar mecanismos que permitan responder a la competencia, a la productividad, a la competitividad y adaptarse a nuevas maneras de hacer las cosas, proceso que ha inducido a cambios radicales en la estructura de las empresas, en las habilidades requeridas para realizar el trabajo, en la tecnología requerida y en el desarrollo social de las comunidades, donde la competencia y la competitividad son la causa de la dinámica de las organizaciones flexibles, inteligentes y en red. Estos cambios en el orden mundial hacen necesario replantear las políticas en el sector servicios, tendiente a la generación de empleo, dando respuesta a la nueva lógica de los mercados mundiales.

Las migraciones, los viajes, han sido consustanciales al ser humano durante miles de años. El hombre primitivo necesitaba viajar para sobrevivir, era itinerante como única manera de obtener el sustento. El sedentarismo elimina la necesidad de desplazarse para sobrevivir, en la mediad en que las nuevas condiciones técnicas le permiten al hombre intensificar la agricultura y establecer relaciones sociales y comerciales mucho más amplias. El viaje antes del descubrimiento de la máquinas de vapor abre nuevas perspectivas; el comercio, la conquista, la libertad, la aventura y la peregrinación. En la vieja China y en Egipto, el viaje de placer estaba a la la orden del día. En el Antiguo Testamento se refieren numerosas relaciones comerciales entre los pueblos del Oriente próximo, que se derivan bien de las guerras como motor de la conquista o de los pactos; el viaje es el instrumento para la realización de esos objetivos.

Hasta los albores de la edad contemporánea se desplazan reyes y cortesanos, obispos, jerarcas y ejércitos, aventureros, juglares, escritores, navegantes y comerciantes. El precedente más inmediato del moderno turista, fueron aquellos jóvenes del los siglos XVII y XVIII que realizaban su gran tour por las casas de amigos, protectores y cortes de los reyes durante varios años.1

Posteriormente, en el Medioevo, la iglesia tuvo en sus monasterios y universidades la más potente agencia de viajes y de hospedaje de la historia, junto al motivo religioso las peregrinaciones son el precedente más cercano.

Según Joseph Francesc Valls en su libro Las claves del mercado turístico, se pueden distinguir cinco grandes etapas del turismo:

  1. De la máquina de vapor a finales de la Primera Guerra Mundial: los rudimentos de la industria turística.

  2. Desde la Primera hasta la segunda Guerra Mundial: el factor fundamental el automóvil.

  3. Desde la Segunda Guerra Mundial hasta 1960: las bases del turismo masivo

  4. De 1960 a 1980: el turismo masivo de playa.

  5. Desde los años ochenta hasta el presente: la internacionalización y turistización de la sociedad, irrupción del turismo urbano y de largo recorrido y presencia de destinos emergentes.

Esta quinta etapa significa la madurez de ese sector tan joven. Se produce una internacionalización marcada en las grandes empresas hoteleras, –operadores turísticos–que buscan por una parte una cuota de mercado en la mayoría de las grandes áreas y por otra una presencia destacada en las zonas turísticas emergentes. Por otra parte, el turismo se imbrica en la economía de los países –mientras aparecen nuevos destinos más allá del panorama clásico–, dentro de esos ámbitos en los que se estructura el turismo contemporáneo: el sol, la playa, turismo interior, turismo de ciudad y turismo específico (acontecimientos, lugares, etc.)

Es así como se consolidan las grandes cadena de hoteles, de restauración, operadores turísticos, aparecen nuevas formas de utilización del tiempo libre tales como parques temáticos, búsqueda antropológica, la naturaleza, el deporte, la aventura, la salud, los congresos, los conciertos y las visitas empresariales y culturales. La multimedia y las telecomunicaciones transforman el sector modificando profundamente el diseño de productos turísticos, la prestación, la comercialización y la comunicación, gracias a una mejor y más manejable información. El turismo se presenta como el primer sector en introducirse dentro de la civilización multimedia. La economía digital se caracterizaría por la transición definitiva, en el siglo XXI, de medios analógicos a digitales y allí el sector turístico desempeñará, sin duda, un lugar destacado.

Así, la filosofía del turismo se entiende como la actividad técnico social que pone en contacto directo al individuo con su medio natural, con el fin de integrarlo en él, que participe de sus misterios, satisfaciendo necesidades espirituales de descanso, goce y regocijo interno, e incrementando su cultura con el fin de afianzar aún más la relación amistosa entre pueblos, la solidaridad humana, el respeto a las costumbres propias y el deseo de mejorar en todo aspecto.

En el marco de la empresa, el turismo realiza, entre otras, las

siguientes actividades:

  • Producción de tipo perecedero (alimentación, construcción, infraestructura hotelera, parques nacionales, polos turísticos, etc.).

  • Servicio, a través de instalaciones puestas a disposición del turista, como: Servicios de hospedaje (alimentación, hoteles, restaurantes, etc.), servicios de transporte para personas (tren, avión, bus, etc.), servicios de diversión (cines, deportes, etc.), servicios culturales (museos, teatro, arqueología, etc.), servicios complementarios (información, prensa, televisión, etc.).

La actividad económica turística es estratégica ya que permite una captación de divisas, supone un ahorro interno, un proceso integral redistributivo y es un satisfactor de necesidades sociales, debido a la creación de puestos de trabajo, desarrollo de los recursos humanos e inversiones, lo que genera a la postre un efecto multiplicador en la economía del sector, es decir, un mayor incremento en el gasto turístico que repercute sobre el ingreso y multiplica sus efectos.

El turismo, como fuente generadora de empleos, actúa directamente en función del rol del Producto Iterno Bruto, que es producido por el turismo, donde se consideran dos aspectos fundamentales: el empleo en el propio sector turístico y el empleo en sectores conexos; así, la medición del empleo presenta una gran dificultad, que va a depender del tipo de país que se analice; ya que si se considera estrictamente como empleo directo los que corresponden al turismo, y como empleo indirecto si se considera los conexos. Luego se consideraran empleos generados por el turismo, todos aquellos que se produzcan en las unidades de producción del sector y en los prestadores de servicios.

Desde mediados del siglo XX, Colombia viene trabajando el sector turismo pero aún no logra posicionarse en el mercado nacional ni en el mercado internacional con una imagen y unos productos definidos; esta unidad económica se desarrolla por lo común más al nivel de unidad de negocio que en términos regionales y nacionales, por lo tanto en la toma de decisiones priman actuaciones individuales bien sea planeada o aleatoria, de manera concertada entre unos y otros, o como decisión individual a menudo discordante.

Estudios sobre el sector, realizados por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, sostienen que se detectan serias deficiencias en la prestación del servicio, escasez de información para tomar decisiones acertadas, desconocimiento de los mercados emisores, poca coordinación entre todas las instancias involucradas en el turismo, factores del entorno nada favorables, y desaprovechamiento de las tradicionales ventajas comparativas que hacen que el producto turístico colombiano, en general no sea competitivo; lo que hace necesario asumir como prioridad la mejora de su competitividad.

Según datos estadísticos del Instituto Distrital de Turismo y del DANE, se observa que para el año 2010 el total de turistas y visitantes en Colombia, fue de 1.475.000, frente a los años 1985 y 1986 que sólo fue de 859.000. Pero, según Cotelco, el motivo de viaje de los turistas muestra que los negocios y convenciones representan alrededor del 70% y la recreación el 30%, lo que deduce que de este 30%, cerca del 73% corresponde a turistas individuales y apenas el 7% a turistas de grupo. Bogotá es, frente a otras ciudades principales (Santa Marta, Barranquilla, Cartagena y Cali), la que recibe el 70% de turistas que lo hacen motivados por negocios.

La ciudad de Bogotá, convertida en el principal centro económico del país, a partir del periodo de posguerra, ha alcanzado una estructura productiva que le confiere una particular fortaleza para enfrentar las contingencias de la economía. Los cambios ocurridos en los años noventa le han dado un carácter estructural que remueve su posición relativa y le plantean grandes desafíos en materia de competitividad.

Advierte Naciones Unidas que, en primer lugar, los países en desarrollo deben instaurar políticas que les permitan reducir las diferencias de conocimientos que los separan de los países ricos, y enfatiza: Las Universidades deben efectuar inversiones eficientes en oportunidades de educación permanente, mantener un régimen de apertura a todo el mundo y desmantelar los obstáculos a la competencia en el sector turístico.2

En segundo lugar, los gobiernos de los países en desarrollo, los donantes bilaterales, las instituciones multilaterales, las organizaciones no gubernamentales y el sector privado deben colaborar estrechamente con el fin de fortalecer las instituciones necesarias y abordar los problemas del crecimiento y desarrollo turístico.

James D. Wolfensohn, ex Presidente del Banco Mundial, puso de manifiesto el tema de las estrategias de desarrollo turístico, al subrayar que “si colocamos el turismo en el centro de nuestras iniciativas de desarrollo, se conseguirá un doble fruto, el primero es el aumento de los benéficos sociales, suministro más eficaz de los bienes públicos, en particular una mayor calidad del aire, el agua y mayor acceso de los servicios de infraestructura fundamentales”. Estos beneficios serán percibidos por los más pobres y por el resto de la sociedad. El segundo fruto es el mejor funcionamiento de los mercados regionales, lo que permitirá una mayor eficiencia en la coordinación de la cadena de distribución física internacional.

Es fundamental el papel de los gobiernos y las instituciones turísticas para liberar a los países en desarrollo de la pobreza a través de estrategias turísticas. Los Informes Mundiales de Desarrollo Humano, desde el año 2000, destacan la necesidad del papel que deben desempeñar las entidades públicas y privadas y, especialmente, las instituciones turísticas en la promoción de temas como medición del desarrollo turístico y la competitividad regional en dicho sector.

Las regiones deben cumplir un papel dinamizador en la expansión de oportunidades a través de un crecimiento económico sostenible y de amplia base. Igualmente, el objetivo fundamental de los planes de desarrollo, debe encadenarse con las políticas locales, regionales y nacionales.

El turismo como actividad social persigue una actividad motivacional, a través del interés despertado en los grupos e individuos por el conocimiento de nuevos horizontes, una actividad política gubernamental, basada en la promoción y los estímulos por visitar otras regiones o a ser visitados por individuos de otros países, una actividad capacitadora, a través de la formación de recursos humanos idóneos para operar el sistema turístico, una actividad laboral, al permitir un mayor incremento de puestos de trabajo en actividades diversas del turismo, una actividad cultural, propiciando el conocimiento, la presentación y el desarrollo de los aspectos culturales del país, para lo cual es necesario la preparación del personal, una actividad artesanal, como oferta conexa al turismo, una actividad de viajes o desplazamientos a los polos turísticos, una actividad de transporte como elemento de enlace entre el punto de origen y el punto de destino, un incremento de las organizaciones sociales y cohesión de las asociaciones con el fin de facilitar las posibilidades de viaje, un desarrollo del turismo social para las personas de bajos ingresos económicos, unas actividades promociónales, facilitando los viajes turísticos, a través de paquetes y tarifas especiales, unas actividades de alojamiento, como albergues, hoteles especiales, etc., cerca de los lugares de interés turístico y una actividad informativa, escrita o televisada, para dar a conocer al país de destino y mantener la imagen del mismo.3

El turismo puede convertirse en una de las actividades económicas con más proyección de nuestro país y en especial de nuestras regiones, por la gran diversidad y condiciones de nuestros recursos naturales. El Turismo no sólo impacta al propio sector económico, sino que además influye fuertemente en los resultados de otros sectores, en un aumento de la calidad de vida de nuestros habitantes y una manutención de nuestros atractivos y su conservación.

El turismo como actividad empresarial lleva al conocimiento de otros espacios que suponen un cambio de actividades, satisfacción de conocimiento de nuevas regiones y países, enriquecimiento cultural, incremento en las relaciones humanas, ruptura de la actividad rutinaria y alimentación del Yo físico y espiritual, con ello se modela al individuo, amplía sus horizontes y le lleva a realizaciones humanas de mayores dimensiones; la base central del turismo es la necesidad humana de integración con su entorno.

Bibliografía

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Alonso Fernández, Julián (2002). Geografía turística: general y de España. Madrid.

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Bayón Mariné, Fernando (director) et al. (1999). 50 años del turismo español: un análisis histórico y estructural. Madrid.

Beltrán Rodríguez, Eduardo. (2002). “Creación de una Estrategia de Competitividad en el sector turístico de Bogotá, basada en la construcción de Cluster Empresarial”. Revista Enlace Empresarial.

Kotler, Philip, et al. (2004). Marketing para turismo. Tercera edición. Madrid.

Muñoz Oñate, Ferndo. (1994). Márketing Turístco. Madrid.

Puig, Adela. (2006). Los Nuevos Negocios Turísticos. Valletta Ediciones. Primera Edición.

Valls, Joseph. (2006). Las Claves del Mercadeo Turístico. Cómo competir en el nuevo entorno. Editorial Deusto. Bilbao.

Vila Fradera, Jorge. (1997). La gran aventura del turismo en España. Vivencias y reflexiones de un observador durante casi medio siglo. Barcelona

Vogeler Ruiz, Carlos y Hernández Armand, Enrique. (2002). El Mercado Turístico: estructura, operaciones y procesos de producción. Madrid.

1Alcaraz, Enrique; Hughes, Brian y Campos, Miguel Ángel. (2006). Diccionario de términos de turismo y ocio. Inglés-Español / Spanish-English. Barcelona.

2González Cobreros, Mª Ángeles (1997). Fundamentos teóricos y gestión práctica de las agencias de viajes. Colección Gestión Turística.

3Beltrán Rodríguez, Eduardo (2002). “Creación de una Estrategia de Competitividad en el sector turístico de Bogotá, basada en la construcción de Cluster Empresarial”. Revista Enlace Empresarial.

 
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